El Maestro viaja al nacimiento del Río Ganges

EL MAESTRO SANTIAGO – SRI KALKI – VIAJA A LA INDIA PEREGRINACIÓN AL GLACIAR GOMUKH EN EL NACIMIENTO DEL RÍO GANGES.

Objetivo: “MANTENER EL EQUILIBRIO ENTRE LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA, Y PROPAGAR, POTENCIAR E INTENSIFICAR LA ARMONIA ENTRE NUESTRO PLANETA Y LA HUMANIDAD. Contactar con la Energía Vital del Universo del Glaciar Gomukh, en el mismo inicio del Río Sagrado Ganges, donde nacen las aguas sagradas procedentes del deshielo natural y continuado de la majestuosa cordillera del Himalaya. El agua surge de debajo del rio congelado que conforma el glaciar, con impetuosa fuerza, arrastrando a su paso la tierra procedente de las altas montañas, por encima de la base del cauce del rio, y por debajo de la masa de hielo. El Ganges retoma así su antiguo cauce a medida que se trocea y funde el glaciar, entre ruidosos desprendimientos de las paredes de hielo de hasta 20 m de altura, que como cada verano, al derretirse por el calor, va retrocediendo lentamente.”

Mi verdadero nombre en la creencia hinduista es “Sri Kalki”. La tradición dice que es el décimo avatar indú que está aún por llegar. “Kalki” significa el destructor de la ignorancia y la oscuridad, el que libera del sufrimiento. El propósito de mi viaje actual al nacimiento del rio Ganges, coincidiendo con el principio del nuevo Ciclo Cósmico, es para iniciar la nueva Era de la Iluminación del hombre, creando la Edad Dorada de la civilización, en el preciso momento que empieza la Iluminación Planetaria en el Cosmos, en el Universo.
“Inicio pues “la peregrinación” al nacimiento del rio Ganges al aterrizar en el aeropuerto de Nueva Deli. Me decido a viajar en un autobús público siguiendo la ruta por carretera, paralelamente y en dirección contraria a la corriente de las aguas del rio Ganges, hasta llegar a la población de Gangotri, el último vestigio de la civilización al pie del Himalaya, muy cerca de la frontera con China. Así con naturalidad y sencillez, me integro verdaderamente con la gente corriente que me rodea, con el ajetreo natural que se origina en cada parada en el camino, al colocar las bolsas, las maletas o los fardos de ropa con los mas impensables contenidos, que sobrevolando mi cabeza llegan a colocarse encima del techo del vehículo, o sobre las rodillas, o debajo de los asientos, o en el pasillo, o donde deberían estar, arriba en el porta equipajes. Su forma de vestir es variopinta, con mucho colorido y con una gran personalidad. Las mujeres son muy elegantes, y las mas jóvenes son bellísimas. Durante el tiempo que dura el viaje logro identificándome vivamente con el grupo, compartiendo miradas y gestos de complicidad muy agradables, que me indican su aceptación, y me integran plenamente en sus costumbres, y la forma de ser de los pobladores de la alta montaña. Y por supuesto esta actitud positiva me fortalece, me implica mucho mas intensamente en el sentido intrínseco de la peregrinación que estoy realizando, y da un toque de profunda humanidad a la Misión que me ha sido encomendada por el Universo.

A medida que voy acercándome a Gangotri, empiezan a verse los primeros Templos hindúes situados en la misma orilla del Ganges, convirtiendo el pequeño valle en una vasta conglomeración de templos de todas las corrientes hinduistas existentes. Todos quieren estar cerca de nacimiento de la Energía Vital del Universo. Lo mas cerca posible de las primeras aguas puras que surgen de los profundos acantilados milenarios formados por estas mismas aguas sagradas.

Gongotri es el final de la civilización. La ruta hacia el Himalaya solo esta abierta unos pocos meses durante el verano. La nieve impide cualquier comunicación hacia el norte. Hay que esperar al deshielo en verano para acceder por abruptos senderos naturales hasta el Glaciar Gomukh, de donde emana el agua de la nieve fundida procedente de la cordillera del Himalaya.

El Universo me pone en el camino a un magnífico y joven guía nepalés, que a la vez será mi porteador, para acompañarme en la expedición al nacimiento del rio sagrado. Comenzamos a caminar cuesta arriba. Me dijeron que había tres refugios o bases de apoyo durante el camino. El primer día lucia un esplendido sol. A medida que fuimos avanzando empezó a nublarse el cielo. Comenzó a caer agua nieve con fuertes ráfagas de viento huracanado. Llevaba un ligero impermeable rojo con capucha, que aparentemente me protegía suficientemente. Con el esfuerzo físico realizado, teniendo el viento en contra, con la transpiración del cuerpo bloqueada por el plástico que me envolvía, me hacían presagiar serias dificultades en la Misión. Cuando temía por mi fortaleza física avistamos la abertura de una cueva enfrente la montaña. Era el primer refugio. Entramos. En su interior había un hombre que se encargaba de la base de apoyo. Tenía el fuego encendido. Me desnudé totalmente, me puse otra ropa nueva que llevaba y puse la mojada junto al fuego para que se secara. Tomamos un té caliente que nos ayudó a entrar en calor.

Cuando estuvimos recuperados, como el tiempo mejoró algo, y la temperatura pasó a ser de unos 2ª C, emprendimos nuevamente la marcha. Aliviado al haberme quitado el impermeable, sentía en mi el Poder de la Energía Vital del Universo. Mi cuerpo transpiraba ya con normalidad, y sin mas abrigo que mi jersey blanco sobre los hombros. Estaba nevando muy suavemente. Mi cuerpo estaba irradiando un calor tan fuerte, que cuando los copos de nieve se posaban sobre mi persona, se fundían instantáneamente. Mas tarde alcanzaría la segunda base sin novedad. Descansamos un poco. Tomamos algo caliente y seguimos ascendiendo por la montaña. Había dejado ya de nevar.

Por el camino nos encontramos con algunas gentes del lugar, que bajaban seguramente de la estación o refugio principal. Estaban tan acostumbrados a caminar por aquellos lugares, que mas que andar corrían. Saltaban de piedra en piedra con tanta facilidad, tan alegremente, que solo les faltaba volar. Finalmente al atardecer llegamos a la tercera base. Descansamos allí un poco. Desde aquel lugar, en lo alto, se divisaba un templo hindú y la estación principal, especie de refugio hostal, muy rudimentario, sin comodidad alguna. Un lugar ideal para probar la dura resistencia de los viajeros y su capacidad de subsistencia. Su gente era muy amable. Nos facilitaron una cama individual para mi y otra para mi amigo guía, que me agradeció enormemente la deferencia. El guía fue tratado como un huésped de pago, dormimos en la misma habitación con un cochón relleno de pelo de yak tibetano, para el sólo. Aunque verdaderamente abriga muchísimo, preferí descansar en mi saco de dormir, y él pudo tener dos colchones para el solo. Todo un lujo en aquel lugar.

A la mañana siguiente, cuando despuntó el sol, desayunamos huevos fritos, unas galletas, frutos secos y dos vasos de leche de cabra, y sin cargar con la mochila, emprendimos el último tramo del camino, en un entorno árido y cubierto de nieve. Estábamos a unas pocas horas del Glaciar Gomukh. A medida que avanzábamos el paisaje estaba totalmente nevado. Penetramos en el mismo cauce del rio, por la parte superior de la ribera, entre las paredes de hielo del glaciar. Se oía resquebrajarse el hielo, y seguidamente se producía el gran estruendo al desmoronarse un trozo de glaciar. El suelo estaba alfombrado de relucientes destellos tintineantes dorados, producidos por la luz del Sol al incidir sobre la calcopirita depositada por el arrastre de tierras del Himalaya, por las aguas del Ganges. Es un verdadero y único espectáculo, maravilloso, inolvidable. Parece un mágico cuenco de hielo, medio lleno de agua, con infinitud de estrellas doradas brillando en su interior.

Ya estoy dentro del Crisol Cósmico que va a fundir, fusionar hasta fisionar con el calor de la Energía Vital del Universo el “Todo” Cosmológico. Como “Sri Kalki Maestro Santiago” me sumerjo hasta la cintura en las heladas aguas del Ganges, hasta enrojecerse la piel de mi cuerpo por el gélido frio, y a modo de ritual, inicio la liturgia creadora de la Armonía y la Creatividad en el Mundo, como encargado de cuidar y preservar el Mundo, Velar para que el Ciclo Cósmico tenga un buen desarrollo, Cuidar que las enfermedades no destruyan la vida de la humanidad, Originar que las cosechas sean buenas, y para que haya un buen entendimiento entre las Fuerzas del Universo y la Humanidad. Seguidamente recojo un poco de agua Sagrada del Ganges, para llevarla al Templo del Centro de la Energía Vital del Universo. Regresamos a la estación principal a pasar la noche. Y a la mañana siguiente emprendemos el camino de regreso a Gangotri, Nueva Deli, y Barcelona – España.

¡Me siento feliz¡ ¡La Misión ha sido realizada¡ ¡Muchas Gracias Universo!

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