El Maestro viaja al nacimiento del Río Yangshé en el Tíbet

EL MAESTRO SANTIAGO VIAJA A CHINA, EN LA EXPEDICIÓN AL NACIMIENTO DE RÍO YANGTSÉ EN EL TIBET.

“Llevo mucho tiempo queriendo viajar al Tíbet. Hace unos años decidí peregrinar al nacimiento de los grandes ríos del Planeta, considerando su longitud, su caudal, o bien por atribuírsele un acontecimiento místico-sagrado de gran relevancia, y EXPANDIR LA ENERGÍA VITAL DEL UNIVERSO EN TODO EL PLANETA Y LA HUMANIDAD. Uno de los lugares elegidos fue el Río Yangtsé (río largo). Es el de más longitud de Asia, y el tercero del mundo. Tiene una longitud aproximada de 6.300 km. Nace en la meseta tibetana en la provincia de Qinghai, y fluye en dirección Este hasta desembocar en el mar de la China Oriental, en Shanghái.”

“Otro motivo para viajar al Tíbet es que estoy iniciado en el Budismo, por el mismo Dalai Lama. Soy budista por naturaleza. Estoy en meditación permanente. Vivo y practico las “Cuatro Nobles Verdades”, sigo el “Sendero Óctuple” y procuro vivir en el “Camino del Medio”, gracias a la práctica de esta filosofía. Ahora sí tengo una necesidad ineludible para viajar al Tíbet, la “cuna” del budismo tibetano e impregnarme de la esencia de su pensamiento.

“Las ideas reflejadas en las “Cuatro Nobles Verdades” son parte del budismo. Fueron enunciadas por Siddharta Gautama. Según el budismo las “Cuatro Nobles Verdades” son:
1. Toda existencia es sufrimiento (du?kha).
2. El origen del sufrimiento es el anhelo o el deseo (la sed, tanha)
3. El sufrimiento puede extinguirse, extinguiendo su causa.
4. Para extinguir la causa del sufrimiento, debemos seguir el “Noble Camino Óctuple.”

“El Óctuple Noble Sendero” es “la Noble Verdad” sobre el Camino que conduce a la supresión del sufrimiento, hacia la Iluminación y el Nirvana, El Camino de las ocho ramas es:
1. La Comprensión correcta
2. El Pensamiento correcto
3. La Palabra correcta
4. La Acción correcta
5. La Ocupación correcta
6. El Esfuerzo correcto
7. La Atención correcta
8. La Concentración correcta
“Las “Cuatro Nobles Verdades” contienen casi todas las enseñanzas del Buda y el budismo. Es por donde debe empezar cualquier principiante o interesado en el budismo, y quiera practicar la meditación budista.”

“El “Camino Medio” o “Camino del Medio” es la práctica budista del No Extremismo. Es la Rueda del “Dharma”. Específicamente, en el Budismo “Theravada”, el camino del medio ilumina el camino por el que el Buda Gautama alcanza el estado de Nirvana a través de la moderación que supone la huida hacia los extremos, (de la extrema permisividad de los sentidos se pasa a la auto-mortificación flageladora). Solo a través de la práctica de la sabiduría, la moralidad y el cultivo de la mente se evitan los extremos y se alcanza el “Camino del Medio” (estar en equilibrio y armonia). En el Budismo “Mahayana” y “Vajrayana”, el Camino del Medio hace referencia a la aproximación aparentemente antiética de la realidad.”

 

“Decido irme al Tíbet y voy personalmente al consulado de la República Popular china en Barcelona a pedir un visado para viajar al Tíbet. Después de una larga espera se me informa que no puedo volar directamente a Lhasa desde España. Es mejor que viaje a Nepal, y desde allí vuele al Tíbet. Vuelvo a los dos días a recoger el Visado para entrar a China.”

“En unos días salgo para Nepal. Aterrizo en Katmandú y me desplazo directamente a una agencia de viajes local para comprar un billete para Lhasa. Me comunican que en dos días puedo salir para Lhasa en un vuelo muy especial, con una compañía china. Mientras tanto busco alojamiento en la ciudad. Encuentro habitación en un pequeño hotel, y espero la salida del vuelo prometido.”

“Contrato un guía turístico con su coche,y nos vamos a visitar el “Valle de Katmandú” con sus siete conjuntos monumentales declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Visito la plaza de Durbar en Hamman Dhoka, la mayor de las plazas reales del valle, con setenta grandes edificios históricos de los siglos XVII y XVIII. La plaza de Durban en Patan con 19 edificios históricos de la dinastía Malla. La plaza de Durban en Bhaktapur con 12 monumentos construidos entre los siglos XII y XVIII. En Swayambhunath, una estupa rodeada de numerosos templos y santuarios, situada en una colina a 3 km de Katmandú. Es el monumento budista más antiguo del valle. Bauddhanath, la mayor estepa de Nepal, del siglo V. Visito también el río sagrado Bagmati en la zona de Pashupati, que contiene el mayor y mas importante templo hindú. Esta región está llena de extensos arrozales. En el entorno de los templos, los campos de arroz despiden una aromática fragancia muy peculiar. Visito además diversos monumentos en Changú Narayan, situados en la cumbre de una colina, y regreso a Katmandú.”

“Han transcurrido los dos días y salgo a primera hora, en vuelo directo a Lhasa en un pequeño avión de no más de ochenta personas. Aterrizamos en el Aeropuerto Lhasa-Gonggar. Estamos en el Tíbet, a más de 3.650 m de altura. A 45 km de la capital. La población de la ciudad de Lhasa es de unos 255.000 habitantes. Al salir a la explanada del pequeño aeropuerto, e ir a subir a un microbús que nos lleva a la ciudad , se acercan dos jóvenes tibetanos y me ponen alrededor del cuello una bufanda blanca, una “kata”, símbolo de ofrecimiento budista, como bienvenida. Hace un fuerte viento, muy frío. Las montañas del entorno están nevadas. Emprendo el camino en bus, rodeado de gente del país y algunos jóvenes turistas. En menos de dos horas llegamos a la ciudad. Ya es mediodía.”

“Viaja conmigo una joven madrileña que se llama Thais, y que va a trabajar de cooperante durante un año en una ONG española, en Lhasa. Se ofrece desinteresadamente a llevarme al hostal donde ella va a vivir, y donde posiblemente tendrán habitaciones para alquilar. Invito a venir también con nosotros a Mario, un joven turista italiano que anda medio despistado, sin saber donde ir. Llegamos al lugar adecuado y alquilamos dos pequeñas habitaciones individuales por algún tiempo . Pienso que en aquellos lejanos lugares, estar unos días entre amigos occidentales que me puedan ayudar e informar de las costumbres del lugar, es bueno y necesario para mi. Así se vive en un ambiente mas familiar y uno se siente más protegido y arropado. Aquella noche salimos caminando Thais, Mario y yo a cenar algo en un chiringuito de comida típica tibetana, en un lugar cercano, dentro del barrio. Lhasa es una ciudad muy tranquila, tradicional pero muy moderna. Da una gran sensación de paz. Sus gentes son atentas y muy amables. Como hace bastante frío, volvemos pronto al hostal a descansar. El día ha sido bastante agotador.”

“Amanece muy pronto. No hay agua caliente en la habitación. El baño es compartido con los demás huéspedes. Disponen de unas grandes placas solares que calientan algo el agua para la ducha. El lugar tiene forma rectangular, con un amplísimo patio o mas bien una plaza interior empedrada semejante a un “corral” madrileño de la época medieval. Alrededor hay una hilera con dos pisos de habitaciones circunvalando todo el recinto. En el piso superior, bordeando el patio, hay un largo pasillo con barandilla protectora. En uno de los laterales que dan a la calle, hay un gran portal con el portero que vive allí mismo. En el otro extremo del recinto, en el piso superior, en dos habitaciones contiguas está el control administrativo de la ONG española. Estamos en el mismo nivel de piso. Los visito de vez en cuando. El objeto de su trabajo en el Tíbet es acoger, cuidar y educar a los niños huérfanos abandonados. Me dicen que tienen bastantes niños necesitados. Es una muy noble acción misionera. Les admiro por ello. Benditos sean.”

“Con mi amigo Mario salimos juntos a hacer turismo de investigación antropológica. Cuando las mujeres tibetanas me ven con mi larga barba blanca y mi largo cabello negro recogido en la espalda, y vestido de blanco, me miran con gran sorpresa. Se acercan y me piden que les deje tocar la barba blanca (símbolo de persona honorable y sabia) que les originará buena suerte. Me dicen que también les ayuda en los embarazos. La acarician con respeto y me dan las gracias muy efusivamente, juntando sus manos en posición supina, y haciendo una reverencia inclinando levemente la cabeza. Los hombres del Tíbet no tienen vello ni en su cara ni en la piel. Nos gusta pasear por el centro de la ciudad. Está limpia y ordenada. La Plaza Mayor esta abarrotada de gente que me mira estupefacta. Soy su centro de atención. Así como ellos lo son para nosotros. Seguimos visitando sus magníficos Palacios, venerando sus Templos, y admirando sus Monasterios.

“La capital Lhasa esta situada en la meseta tibetana rodeada por las montañas del Himalaya de 5.500 m de altitud, y el río Kyi, un afluente del Brahmaputra, cruza toda la ciudad. Se encuentra a una altitud de unos 3.650 m sobre el nivel del mar, en el valle del río Brahmaputra. Es la ciudad mas alta de Asia y la séptima mas alta del mundo.”

“Lhasa es la sede tradicional de los Lamas y es el lugar donde se encuentran los Palacios de Potala y Norbulingka, y el Templo de Jokhang incluidos en el Patrimonio de la Humanidad. Disponemos de tiempo suficiente y los vamos visitando detenidamente. Lhasa es considerada por el budismo tibetano como el Centro más Sagrado en el Tíbet. Lhasa quiere decir “lugar de los Dioses”. Visitamos también el monasterio de Sara, que es una de las “tres grandes” universidades monasterio “Gelukpa” del Tíbet. Sara significa “Recinto de Rosas”. Nos acercamos a la universidad monasterio Drepung (literalmente “Pila de Arroz”) es otro de los “tres grandes” “Gelukpa”, y está situado a los pies del Monte Gephel. Sus habitantes disfrutan de unas 3.000 horas anuales de sol, por lo que Lhasa es conocida como “la ciudad iluminada”. Nos adentramos en peregrinación por los tres circuitos concéntricos utilizados por los peregrinos budistas que recorren diariamente el Templo Sagrado Johnkang (el círculo primero es “el Nangkor”, el círculo del centro es”el Barkor”, y el círculo más exterior es “el Lingkor”).”

“Mi tiempo en Lhasa está llegando a su fin. Debo seguir mi camino hacia la” Fuente de la vida”, en el nacimiento del Río Yangshé en la meseta tibetana, en la provincia de Qinghai. Me desplazo al centro de la ciudad a una oficina de turismo. Mientras estoy esperando que me atiendan conozco a un español residente en el Tíbet, muy experimentado en las cuestiones administrativas chinas. Me explica la forma de viajar por China y como poder regresar otra vez a Lhasa. Le doy infinitas gracias. Me ha resuelto el misterioso itinerario y los medios de locomoción que debo utilizar. Regreso al hostal a preparar mi salida para mañana. Me despido de mis amigos de la ONG, especialmente de Thais y Mario. Nos intercambiamos nuestra respectivas direcciones. No obstante les informo que en tres o cuatro días espero regresar nuevamente a Lhasa para salir para Nepal.”

“Dejo la mayor parte de mi equipaje al cuidado de la organización del hostal hasta mi vuelta. Me llevo solamente la mochila ,el saco de dormir, dinero y el pasaporte. Son las 5 h de la mañana. Me viene a buscar un taxi para llevarme a la estación oeste de ferrocarril de Lhasa. Enfrente está la estación de autobuses. Me cuesta hacerle entender la dirección, aunque la llevo escrita en un papel. Me lleva a un lugar equivocado. Se trata de un complejo industrial que tiene un nombre fonéticamente parecido. No conoce nada de ingles. Me tiene algo desesperado. Finalmente parece que se da cuenta de su error. Da media vuelta y me lleva a la estación de autobuses correctamente. Me cobra lo estipulado. Se hace cargo del largo recorrido excedido. Me pide disculpas. Le agradezco su honradez y buena intención.”

“Entro en el gran vestíbulo de la estación de autobuses. Hay grandes pizarras indicando las rutas, las paradas, y los horarios de salida y llegada. En la ventanilla que deduzco que debo comprar el billete hay una aglomeración de gente gritando y empujándose para ser atendidos. Intento abrirme paso. Es imposible avanzar. Decido abandonar tan ingrata tarea. Parece que no hay asientos libres. Puede que esté todo vendido. Pregunto en otra ventanilla, por si me dan alguna solución. Al poco rato aparece un militar de alta graduación, que habla un buen ingles. Me pregunta a donde quiero ir, y ante mi asombro me dice que le siga. Cuando la gente que esta volcada enfrente de la ventanilla notan la presencia del militar, se apartan rápidamente cediéndole el paso. Creo que se trata del jefe militar de la estación. Se planta delante de la ventanilla de venta de billetes y pide que le den un billete para mi. Les pago el importe que me piden y me entrega personalmente el correspondiente billete para viajar al noroeste de China, en dirección a Yecheng. Está muy satisfecho de haber podido ayudar al único turista que ha aparecido por allí en largo tiempo. Ningún extranjero se atreve a adentrarse en el interior de la alta meseta tibetana. En realidad los turistas en China estamos sobreprotegidos por el Régimen. El estatus de seguridad que tenemos es preferencial. En todo momento uno se siente muy seguro. Seguidamente el jefe me presenta una funcionaria, a la que le asigna la misión de avisarme cuando el autobús esté preparado para salir. Le doy las gracias por su ayuda. La funcionaria me dice que espere sentado en un banco algo apartado. Luego regresa a por mi.”

“Después de una larga espera la encargada me lleva al autobús. Habla con el conductor. Nos presenta. Me enseña el asiento que me han asignado en la parte delantera, en la tercera fila al lado de la ventanilla. Entrega al chófer el billete junto con mi persona, como si de una mercancía se tratara, y con la obligación de llegar sano y salvo al destino determinado. Soy un recomendado del Jefe militar de la estación. Una hora más tarde emprendemos la ruta hacia el desconocido noroeste de China. Por el camino baja algún viajero y se deja subir a otros para completar los asientos. Es mediodía. Pasamos por carreteras secundarias. Esta ruta es la menos usada debido a la baja calidad de sus instalaciones y a que carece de suficientes estaciones de servicio. Está previsto que llegue a mi destino en unas 30 horas. Los asientos son totalmente reclinables para dormir de noche. Cuando se pone el sol la temperatura exterior comienza a descender rápidamente.”

” El clima en esta región de Qinghai es muy extremo. Estamos en una elevada meseta a unos 3.000 m de altura, y rodeados de altas montañas. Esta provincia es la prolongación geográfica del Tíbet. La gente que me acompaña es mayoritariamente de etnia tibetana y mongol. Son muy educados, reservados e introvertidos.”

“Por la noche encontramos varios controles militares. Hacen bajar a todo el mundo. Les piden la documentación a cada uno. El silencio es absoluto. Parecen atemorizados. El conductor me dice que me quede arriba. Suben varios policías al vehículo. Lo registran como si buscaran a alguien. Pasan por delante de mi. Me deslumbran con sus linternas. No me piden ni la documentación y siguen su camino. Alucinante. Larga es la sombra de mi protector. Durante la noche esta situación se repite dos veces más. Al amanecer bajamos a hacer nuestras necesidades en el campo. La tierra esta helada y cubierta de hielo. Los cristales de las ventanas están congelados por su parte interior y exterior. Aunque cada uno dispone de una manta para abrigarse, he utilizado mi propio saco de dormir.”

“Al mediodía llego a un pequeño pueblo a pie de carretera. He llegado al final de mi trayecto. Hace un sol esplendido. Sopla un viento muy fuerte. Me despido efusivamente del conductor. Ha sido un buen guía y un acompañante excepcional. El autobús arranca y yo me quedo unos momentos de pie, al lado de la carretera devolviendo el saludo al resto de los pasajeros que me siguen saludando, hasta que el vehículo se pierde en la lejanía. Entro en una pequeña tienda del pueblo para protegerme del viento y preguntar por un sitio donde hospedarme. Delante mismo, al otro lado de la carretera hay una casona donde me puedo instalar. Atravieso la carretera, caminando contra la fuerza del viento. Sale un joven a ayudarme. Me coge la mochila. Estoy de suerte. Habla un poco de ingles. Me alquilan una habitación para dos días. Mas que una habitación parece la celda para un retiro espiritual. Tal es el estado de precariedad del lugar. Creo que nunca habían visto un occidental por estos parajes. Me ofrecen un té caliente. Les cuento el motivo de mi viaje, y para ir intimando invito al joven acompañante a comer conmigo. Quedamos que mañana el mismo me llevaría lo más cerca posible del nacimiento del Río Yangshé. Regreso a la habitación a descansar.”

“Hacía las diez de la mañana mi joven acompañante me recoge con una furgoneta y nos dirigimos al punto de destino. Nos alejamos unos km del pueblo, llegamos a un puente que cruza el Río Yangshé. Bajamos del vehículo. Y comenzamos a andar en dirección contraria al fluir de las aguas. El Yangshé nace en las montañas circundantes, a una altitud de 5.042 m. Estamos en medio del cauce principal del Río. En este momento el agua que transcurre por el cauce es poca. Cuando llueve su caudal se desborda. He llegado al lugar mas remoto de la civilización. Donde mis fuerzas y posibilidades me han permitido llegar. En la falda de las montañas cuyas aguas originan el cauce principal del Río Yangshé. Entro en el agua que corre bajo mis pies descalzos. “Y AFIRMAMOS QUE NOS, EL MAESTRO SANTIAGO, AQUÍ Y AHORA, INVOCAMOS LA FUERZA DE LA ENERGÍA VITAL DEL UNIVERSO, LA POTENCIAMOS, LA INTENSIFICAMOS, LA PROPAGAMOS POR TODO EL PLANETA PARA ARMONIZAR LA NATURALEZA CON LA HUMANIDAD.”

“Regresamos al pueblo a media tarde. Para facilitar mi regreso Lhasa mi joven amigo se pone a pie de carretera a hacer “auto stop”. En estos parajes hay poco transporte público, y aunque pasa regularmente suele ir sin plazas libres. Por este motivo vamos a parar un camión de larga ruta que vaya hasta Lhasa. Necesitamos negociar con el conductor de un “Trakker”. Al poco rato para un camión. Negociamos el precio. Acepto lo que me piden por llevarme. Doy un abrazo al joven amigo chino, que tanto me ha ayudado. Subo a la cabina y arrancamos.”

“Estos camiones cuando emprenden el viaje por carretera siempre llevan dos choferes. Mientras uno conduce el otro duerme en la litera. Solo paran para comer, repostar o cambiar una rueda pinchada. Mientras comen los mecánicos les ponen a punto otra vez el vehículo, para continuar la ruta. En China esta prohibido transportar extranjeros en camión. Se corre el riesgo de pagar una multa muy elevada por esta infracción. Es verdad que la policía y el ejercito nos paran repetidas veces durante el camino. Les enseñan la documentación del vehículo. Me miran desde fuera. No dicen nada que yo sepa. Y nos dejan continuar. Al anochecer del día siguiente llegamos a Lhasa. Han cumplido lo prometido, y yo les correspondo pagándoles lo convenido. Me dejan casi en la misma puerta del hostal. Gracias amigos míos.”

“A la mañana siguiente cierro un vuelo para Katmandú, y desde allí viajo felizmente a Barcelona.”

“DOY GRACIAS AL UNIVERSO, QUE ME PERMITE PASAR POR ESTAS EXPERIENCIAS TAN ENRIQUECEDORAS, Y PODER CONTARLAS.”

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