Papá Noel (Santa Claus) & Maestro Santiago

maestrosantiago_papanoel2Todo comenzó hace algunos años cuando decidí dejar de afeitarme y dejar crecer una larga barba hasta que alcanzara su verdadero estado natural.

En mis diferentes viajes a la India, mi barba, en aquel entonces muy era muy tupida y grisácea e infundía un gran respeto a la población nativa. Me daba un aspecto de “santón” hindú, de místico, de persona poseedora de la sabiduría. Era tratado con gran respeto y curiosidad por la gente. En aquella época solía llevar una cinta roja o anaranjada alrededor de mi cabeza, y una lentejuela dorada, con polvo de oro, en el entrecejo de mi frente. Mi integración con las costumbres era tal que los viajeros occidentales pensaban que llevaba muchos años viviendo en aquellos remotos parajes. Me convertí en un verdadero “Baba” (Padre). Mi nombre hindú es Baba Sri Kalki. La rencarnación de gran Avatar hindú.

Viajé por diversos países de África. Especialmente por el centro del continente. Estuve en Nigeria, Guinea Conakry, Congo, Ruanda, Uganda, Burundi, Sudan, Etiopía, Egipto. Siempre con mi barba grisácea, ya mucho mas blanca por el trascurrir del tiempo. Curiosamente los jefes de las étnias tribales me veían también como un “Baba” (Jefe), que para ellos significa persona venerable, con el “Poder” de la sabiduría y el conocimiento ancestral. Se me puso el nombre de “Chief” Baba Ifá Irawó, que significa “Cometa o Estrella anunciadora” que trae el conocimiento de la vida desde el Mas Allá.

En mi viaje al Tíbet, procedente de Nepal, debido a la falta absoluta de vello en los varones, mi larga barba banca originó verdadera admiración y curiosidad entre el pueblo tibetano femenino. Las mujeres jóvenes me piden en prostación que les permita tocar mi blanca barba con sus manos, pues creen que les das muy “buena suerte” y les revitalizas su fertilidad. Me llaman Rimponché, que es como nombrarme Maestro budista.

En algunos países americanos se interpreta mi presencia con la barba blanca como un el ”poder del sanador espiritual”. En el caribe y países de su entorno me aceptan como un “Oluo Babalawo” de la cultura afroamericana.

En Occidente me ven por mi aspecto, como un Maestro, metafísico, antropólogo, investigador, filósofo, teólogo, libre pensador. En mis diversas expediciones a los mas recónditos lugares del Planeta soy un pionero en la búsqueda de la potenciación de la Energía Vital del Universo en el Planeta para la mejora de la Humanidad. Un humanista que dedica su vida al estudio psicológico de la mente del ser humano, con sus deseos, ilusiones, ansiedades, miedos, justificaciones.

Estos últimos años, especialmente cuando se acercan las fiestas Navideñas, andando por la calle me encuentro a niños pequeños acompañados por su mamá o sus papás. Me miran con gran sorpresa y curiosidad, y se con toda seguridad que a continuación voy a oír la exclamación: “¡mamá!, ¡mamá! He visto a Papá Noel”. Cuando voy de compras a los grandes almacenes, no puedo evitar las miradas curiosas, ni siquiera de las personas mayores.

Hasta ahora no le he dado demasiada importancia a estos hechos. En diciembre del pasado año fui en una expedición en barco a redescubrir la Antártida, emulando a los primeros descubridores del continente. Llegamos al Círculo Austral el 24 de Diciembre. En la cena de la noche de Navidad toda la tripulación y servicio del comedor llevaban puestos unos gorritos de Santa Claus, recordándonos desde el Polo Sur la importancia de un día tan señalado en todo el mundo, especialmente en Finlandia, en el Círculo Polar Ártico, un lugar tan lejano geográficamente y tan cercano climática y energeticamente. Con mi aspecto físico me sentí un Papá Noel auténtico. Y sin llevar siquiera el gorro de Papa Noel. Como si a mi alrededor se hubiera montado una escenografía navideña que me acompañaba en tan feliz momento de la realización de mi gran ilusión antropológica. Era la madrugada del 25 de Diciembre. Por fin divisábamos la Antártida. Nadie me gastó una sola broma por no llevar el gorro de Papa Noel. No hubo ni un comentario al respecto. Si hubo miradas cómplices, y una gran curiosidad y respeto hacia mi persona y mi larga barba blanca. Sentí que la ficción y la realidad se fundían en las mentes de aquellas personas en aquel mismo instante. Que todo lo que imaginé, afirmé y creí, finalmente se realizó, cumpliéndose así mi deseo. El continente blanco estaba a nuestro alcance. Hoy mismo pisaríamos la tierra cubierta de nieve congelada. Allí mismo tomé la nueva determinación de viajar el próximo mes de Abril al Polo Norte Geográfico para seguir profundizando en el “Mito” y la “Realidad” de Santa Claus & Papá Noel & Los sueños hechos realidad.

A fines de marzo cogí un avión desde Barcelona camino de Oslo, capital de Noruega, en dirección al Polo Norte. A mi lado estaba sentado un joven finlandés que viajaba con un grupo de amigos que venían de pasar unas vacaciones en la Costa de Sol, en España. Entablamos una entretenida conversación. Iba a Reikiavik, y como buen finlandés, entusiasta de Santa Claus, salió a relucir la inevitable pregunta: ¿eres Papa Noel? Seguidamente me presentó a sus amigos como Papá Chrismas. Todo un detalle revelador de una imagen evocadora de un mismo pensamiento colectivo.

Mas tarde, cuando llegué a la estación itinerante rusa “Barneo”, partimos en helicóptero hacia el Polo Norte Geográfico. Fui recibido con sentidas muestras de afecto y tratado con mucha amabilidad. Me di perfecta cuenta que al verme bajar del helicóptero con mi anorak rojo y mi respetable y larga barba blanca, en pleno Océano Glaciar Ártico, las mentes de aquellos jóvenes expedicionarios rusos, me asociaron rápidamente con el espíritu navideño de Santa Claus & Papá Noel que estaba rondando por aquellas latitudes en aquel preciso instante.

Evidentemente este asociacionismo físico, espiritual y mental que se produce actualmente entre la imagen de Papá Noel, mi persona física y las mentes de otras personas, me hace reflexionar profundamente. Debo encontrar algo mas tangible que me ayude a comprender esta circunstancia tan especialmente fantástica. Voy a formular un nuevo deseo, aquí y ahora.

Mi nuevo deseo es pasar las próximas Navidades en el Círculo Polar Ártico, en Romanievi, Finlandia, en la dirección geográfica del Imaginario Navideño de Papá Noel & Santa Claus & Father Christmas & Maestro Santiago, y avanzar en la metafísica comprensión del mensaje Navideño y su “Poder realizador”, procedente de la Energía Vital del Universo, en relación a mi persona y a las otras personas que formamos parte de la humanidad.

EL MAESTRO SANTIAGO
Gran Metafísico Universal

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